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No tenemos nada que Dios necesite

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En una ocasión el pastor Rogers afirmó: “Nosotros no tenemos nada que Dios necesite. Piense al respecto.

Si yo fuera rico y quisiera dar mis riquezas a Dios, no lo haría más rico. Él es el dueño de todo.

Si yo fuera sabio, y le diera mi sabiduría a Dios, no podría hacerle más sabio. Él es Omnisciente.

Si yo fuera poderoso, y diese mi poder a Dios, no podría hacerle más poderoso. Él es Omnipotente, Todopoderoso.

Dios quiere una sola cosa de sus hijos: nuestro corazón.

Si oramos a Dios sin haberle entregado nuestro corazón, nos estamos burlando de Él. Si predicamos sin haberle entregado nuestro corazón, estamos predicando en ignorancia.”

Dios le está diciendo hoy: “Dame tu corazón.” ¿Cómo responderá usted?
Lea Lucas 9:23-27.

¿Qué es lo que le detiene para que rinda su vida completamente a Él?
Y Dios no nos pide el corazón porque él lo necesita, es porque nuestro corazón lo necesita a Él.

El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de Mí, la hallará” (Mateo 10:39).

Lente de Contacto

Brenda era una joven mujer que fue invitada a escalar rocas. Aunque esto le causaba mucho miedo, fue con su grupo a un tremendo risco de granito. A pesar de su miedo, se colocó el equipo, tomó un extremo de la cuerda y comenzó a enfrentar la roca. En determinado momento, llegó a un borde, donde pudo tomar un respiro.

Mientras estaba ahí, la cuerda de seguridad golpeó contra un ojo de Brenda y le sacó su lente de contacto
Bueno, ahí estaba ella en el borde de la roca, con cientos de metros bajo ella y cientos de metros sobre ella. Por supuesto que buscó y buscó, esperando que hubiera caído en el borde, pero simplemente no estaba la lente.

Ahí estaba ella, lejos de casa, con su vista borrosa. Estaba desesperada y comenzó a enfadarse, por lo que oró al Señor para que la ayudase a encontrar su lente. Cuando llegó a la cima, un amigo examinó su ojo y su ropa buscando la lente, pero no la pudieron encontrar. Ella se sentó, desalentada, con el resto de la gente, esperando a que los demás llegaran a la cima.

Ella miró a través de las montañas, pensando en el verso de la Biblia acerca de que los ojos del Señor observan alrededor de toda la tierra y pensó: “Señor, Tú puedes ver estas montañas.
Tú conoces cada piedra y cada hoja, y Tú sabes exactamente dónde está mi lente de contacto. Por favor ayúdame.”

Finalmente, bajaron. Al pie de la montaña había un nuevo grupo de alpinistas comenzando a enfrentar el risco. Uno de ellos gritó: “Oigan, jóvenes! ¿Alguien perdió una lente de contacto?”.

Bueno, esto hubiera sido suficientemente inquietante, pero… ¿Sabes cómo el alpinista vio la lente de contacto? Una hormiga se movía lentamente a través de la roca, cargando la lente.

Brenda me dijo que su padre era caricaturista. Cuando ella le platicó esta increíble historia de la hormiga, la oración y la lente de contacto, él dibujó una caricatura de una hormiga cargando una lente de contacto, diciendo:

-”Señor, no sé por qué Tu quieres que yo cargue esta cosa. No puedo comérmela, y está extremadamente pesada. Pero si eso es lo que Tu quieres que yo haga, yo la cargaré para Ti.”

El Abrazo

Esta es una foto de un artículo llamado “El Abrazo de Rescate”.

El artículo detalla la primera semana de vida de unos gemelos. Aparentemente, cada uno estaba en su respectiva incubadora, y se esperaba que uno falleciera. Una enfermera del hospital peleó contra las reglas del hospital y colocó a los bebés en una sola incubadora.

Cuando los bebés estaban juntos, el bebé más sano colocó su brazo sobre su hermana en un pequeño abrazo. El corazón de la pequeña bebita comenzó a estabilizarse y su temperatura se elevó a lo normal.

No nos olvidemos abrazar a aquellos que amamos, pero tampoco olvidemos que en el mundo hay muchas vidas sin amor que están esperando el toque de una mano amiga, el abrazo de un corazón humano; esperan que las comuniquemos con Aquel que puede transformar su estado de agonía en vida y vida en abundancia.

Proverbios 12:26
“El justo hace ventaja á su prójimo”
Romanos 15:2
“Cada uno de nosotros agrade á su prójimo en bien, á edificación.”
Lucas 10:27
Y él respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y á tu prójimo como á ti mismo.

Mirar más allá

Se cuenta una historia de una familia pobre que tenía la facultad de tomar todas las cosas por su lado positivo. Una mujer rica se interesó por ayudarlos.

Un día la visitó un vecino de la familia pobre y le dijo a la señora que no les ayudara porque la estaban engañando.

Los niños de aquella familia siempre comen cosas deliciosas, lujos que ni yo puedo permitirme – dijo el vecino, La mujer rica fue a visitar esta familia al mediodía.

Estaba parada junto a la puerta, a punto de llamar, cuando oyó que una de las niñitas le preguntaba a otra:- ¿Te vas a servir carne con puré hoy?
– No, creo que comeré pollo asado – respondió la otra niña. Al oír eso la mujer golpeó la puerta y entró inmediatamente.

Vio a las dos niñas sentadas a la mesa en la que habían unas pocas rebanadas de pan seco, dos papas frías, un jarro de agua y nada más.

A sus preguntas contestaron que imaginaban que su pobre comida era toda suerte de manjares y el juego hacía que la comida les fuera un verdadero festín.- Usted no sabe lo delicioso que es el pan cuando una lo llama torta de frutillas.
– Pero es mucho más rico si lo llamas helado de crema – dijo la otra niña.

La señora rica salió de allí con una nueva idea de lo que significa el contentamiento.
Descubrió que la felicidad no está en las cosas, si no en los pensamientos y nuestra actitud ante las cosas, No pidamos que cambie nuestra suerte, pidamos ser transformados nosotros.
Entonces, veremos que hay bendiciones que nos aguardan en la situación que nos ha correspondido.
1 Tesalonicenses 5
16 .-Estad siempre gozosos. 18.-Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 21.-Examinadlo todo; retened lo bueno.
Habacuc 3
17 Aunque la higuera no florezca,Ni en las vides haya frutos,Aunque falte el producto del olivo,Y los labrados no den mantenimiento,Y las ovejas sean quitadas de la majada,Y no haya vacas en los corrales; 18 Con todo, yo me alegraré en el Señor,Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

Contra Corriente

Bajo un sol abrazador, dos africanos descendían por el río Zambeze y remaban con pagaya en su angosta piragua.

Oculto bajo las tranquilas aguas, el cocodrilo, terror del río, aguardaba su presa. De repente, la embarcación fue fuertemente sacudida y un cocodrilo hundió sus puntiagudos dientes en uno de los remos. Desequilibrados, los dos remeros cayeron en las profundas aguas.

Al ver la muerte ante sí, se debatían con vigor. Uno de ellos se acordó de la advertencia de los ancianos de su aldea: «Si caes en un río infestado de cocodrilos, nada debajo del agua contra corriente, río arriba, porque el cocodrilo, en busca de su presa, siempre se deja llevar por la corriente». Finalmente, después de muchos esfuerzos, este hombre alcanzó la orilla sano y salvo.

Su compañero eligió la solución más fácil: nadó en el sentido de la corriente, pero también en el sentido del cocodrilo. Muy cerca de la ribera, su pierna fue atrapada por un mordisco de la terrible bestia que lo arrastró al fondo del río.

El peligro está tan presente en un río infestado de cocodrilos como cuando seguimos las corrientes de este mundo, ¿Andamos hoy en la dirección correcta o en el sentido de la corriente? Dios dice: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12), no es Fácil nadar contra corriente pero sabemos que tenemos un Dios fuerte que nos sostiene con su mano derecha..!

Isaías 41:10
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

La Ancianita

La anciana campesina caminaba lentamente, cargando con dificultad un atado de leña para alimentar una hoguera en la que cocinaba. Su rancho era un pedazo de techo caído sobre una pared, formando un espacio triangular dentro de éste.

Un joven juez que en su tiempo libre paseaba por el campo, se encontró con ella y conmovido por la edad y las condiciones en las que vivía la humilde mujer, decidió buscar la manera de ayudarla.

La señora hablaba en forma alegre y determinada, le contó al juez que comía de lo que crecía en la granja, que tenía algunas gallinas y una vaca que le producían lo indispensable. No había tonos de queja ni de carencia en la conversación de la anciana, todo lo contrario, sus palabras estaban plenas de gratitud y esperanza. Después de haber conversado un buen rato, el juez le preguntó a la campesina:

-Disculpe señora, ¿hay alguna forma en la que la pueda ayudar? ¿Tal vez ropa, o medicinas? Si en algo puedo colaborarle solo dígame y con gusto haré lo que pueda.

La anciana guardó silencio por un momento, y finalmente respondió:

-Muchas gracias, en realidad no necesito nada para mí, pero sí para el viejito.

-¿El viejito?-, preguntó el juez.

-Sí -continuó la señora-, está muy enfermo, está adentro en la casa, ya no se puede ni parar, tiene muchos dolores, me toca hacerle todo porque el pobre no puede ni moverse.

-¿Y qué tiene su esposo?- replicó el juez, sorprendido.

-No es mi esposo -respondió la anciana-, es un viejito que encontré desamparado y ¿cómo lo iba a dejar solito? Por eso desde hace como dos años que lo estoy cuidando.

Nadie es tan pobre que no pueda dar, nadie es tan rico que no necesite recibir.

Proverbios 12:26
“El justo hace ventaja á su prójimo.”
Hechos 20:35
“Más bienaventurada cosa es dar que recibir”.
Lucas 6:21
“Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.”

Sirvo a mi País

Un alto ejecutivo de empresa que hacía olas en la industria de la informática se hallaba en un viaje de negocios en Tokio. Siempre era muy humilde y compartía todos sus éxitos con sus empleados. Al finalizar todas sus reuniones, se dirigió a un centro comercial para comprarles chocolates y regalos a sus empleados en su país.

Al entrar en el centro comercial, una diminuta dama le regaló una cálida sonrisa y le dio la bienvenida; esto lo tocó mucho y se sintió bien, no pudiendo olvidar la calidez en su sonrisa. Él se fijaba en ella mientras compraba; ella daba la misma sonrisa a todos los clientes que entraban al centro comercial.

El ejecutivo comenzó a preguntarse si alguna vez se sentiría ella cansada de hacer lo mismo una y otra vez, así que se encaminó hacia ella y le preguntó:
– Mi querida dama, ¿no está Ud. cansada de hacer este trabajo y cuánto tiempo ha estado haciéndolo?
La dama sonrió y dijo:
No, señor, yo he estado trabajando aquí por los últimos 10 años y me gusta mi trabajo.

El ejecutivo quedó anonadado y preguntó:
¿Cómo es que ha estado haciendo esto por 10 años y por qué le gusta su trabajo?
La dama sonrió de nuevo y dijo: Señor, es porque así sirvo a mi país.

Esto le pareció un tanto divertido al ejecutivo. Él dijo: ¿Sirves a tu país sonriendo?
La diminuta dama dijo: Sí, señor, yo sonrío y todos los clientes que llegan al centro se sienten felices y relajados.
Compran más, mi jefe está feliz y me paga más. Y como me paga más, puedo atender a mi familia. Y ya que puedo atender a mi familia, ellos están felices. Cuando los clientes nos compran, la demanda por los productos aumenta y, al hacerlo, hay más fábricas. Y cuando hay más fábricas, hay más empleos.
Y cuando hay más empleos, la gente en el país está feliz.

Como la mayoría de nuestros clientes son extranjeros, hay entrada de divisas. Ya que hay entrada de divisas, nuestro país tiene mucho dinero y se vuelve más rico cada día. Y gente como Ud., contenta con nuestro servicio, visita nuestro país más a menudo y, a veces, también le contará a su familia y amigos. Mi país consigue más visitantes, más dinero, más empleos y más gente feliz. Así es como sirvo a mi país.

Te invito a que apliquemos la misma actitud, sirvamos Hoy a nuestro País y a nuestro Dios por la compañia de las compañias, la misión de las misiones que se nos ha encomendado. Jamás pensemos que nuestra labor es demasiado pequeña o insignificante para marcar un efecto en quienes nos rodean..!

Lucas 19:17
Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.
Lucas 16:10
El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.
Deuteronomio 28:13
Te pondrá Dios por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas.

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