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Lecciones del Ser Humano

 

tu vida es bella - lecciones del ser humano

 

La gente cree que el fracaso se puede evitar, y no se puede.

Todos fallamos y cometemos errores. Seguramente usted ha oído aquello de que «errar es humano, perdonar es divino» y que Alexander Pope escribió hace más de doscientos cincuenta años.

Lo que él estaba haciendo era nada más que parafraseando un dicho que era muy común dos mil años antes durante el tiempo de los romanos.

Hoy las cosas son muy parecidas a como eran en aquel tiempo. Si usted es un ser humano, va a cometer errores.

Es probable que esté familiarizado con la Ley de Murphy y el Principio de Pedro.

Hace poco me encontré con algo que se ha dado en llamar Reglas para el ser humano. Creo que la lista describe bien el estado en que nos encontramos como personas:

Regla # 1:Usted tiene que aprender lecciones.

Regla # 2:No hay faltas, solo lecciones.

Regla # 3:Una lección se repite hasta que se aprende.

Regla # 4:Si no aprende las lecciones fáciles, se hacen más difícil. (El dolor es una forma en que el universo consigue que se le preste atención.)

Regla # 5:Usted sabrá que ha aprendido una lección cuando sus acciones cambien.

Norman Cousins tenía razón cuando dijo: «La esencia del hombre es la imperfección». Entonces, convénzase de que va a cometer errores.

Maxwell, John C.: El Lado Positivo Del Fracaso; Failing Forward. Thomas Nelson, Inc., 2000; 2003, S. 23

La Vida es una Escuela en la cual Dios nos ha inscrito para enseñarnos a vivir en su Plenitud. Nunca pierdas de vista la lección diaria que te capacita para vivir el mañana.

En la presencia del Señor tu Dios comerás la décima parte de tu trigo, tu vino y tu aceite, y de los primogénitos de tus manadas y rebaños; lo harás en el lugar donde él decida habitar. Así aprenderás a temer siempre al Señor tu Dios. Deuteronomio 14:23

Con rectitud de corazón te daré gracias,al aprender tus justos juicios. Salmo 119:7

Golpe a la Arrogancia

 

 Me había ido a refugiar en un pueblo cercano para trabajar en un libro. La aldea es un escondite perfecto; es pintoresca, silenciosa, y las comidas son buenas.

Salí para ir a tomar desayuno a un café cuando noté que la gente me miraba. Cuando estacioné, dos individuos se dieron vuelta para mirarme.

Una mujer hizo una doble toma al entrar y varias personas se me quedaban mirando al pasar. Cuando me senté, la mesera me dio un menú, pero no sin antes estudiarme detenidamente.

¿A qué se debía la atención? No podía ser mi cremallera; andaba con ropa de correr.

Después de pensarlo un poco, tomé una postura madura y supuse que me reconocían por las fotos en las cubiertas de mis libros. ¡Cáspita! Este debe ser un pueblo de lectores, me dije encogiéndome de hombros; conocen un buen escritor cuado ven uno. Mi aprecio por la aldea aumentó.

Con una sonrisa dedicada a los ocupantes de la otra mesa, me puse a disfrutar la comida. Cuando caminé hacia la caja, todas las cabezas se volvieron para mirar. Estoy seguro que Steinbeck tenía el mismo problema. Cuando la mujer me recibió el dinero quiso decir algo, pero se quedó callada. Abrumado, traté de adivinar.

Fue sólo cuando entré en el baño que vi la verdadera razón: en mi mentón había una franja de sangre reseca. Mi trabajo de remiendo cuando me afeité no había resultado y ahora lucía una perfecta barba de pavo.

Eso me pasó por sentirme famoso. Quizás hayan pensado que me había fugado de una cárcel de Texas.

¡Ah, las cosas que Dios hace para mantenernos humildes! Lo hace para nuestro bien, desde luego.

¿Pondría una silla de montar en las espaldas de su hijo de cinco años?

¿Dejará Dios que lleve sobre sí la montura de la arrogancia? De ninguna manera.

Esta es una parte del equipaje que Dios aborrece. No desaprueba la arrogancia. No le desagrada la arrogancia. No está desfavorablemente dispuesto hacia la arrogancia. Dios la aborrece.

Lucado, M. (2001). Aligere su equipaje . Nashville: Caribe-Betania Editores.

La soberbia y la arrogancia … aborrezco» (Proverbios 8.13).

«Abominación es a Jehová todo altivo de corazón» (Proverbios 16.5)

Dios dice: «Nada hagáis por … vanagloria» (Filipenses 2.3)

¿Y todo eso cabe en la maleta?

 

Una vez leí una historia en The Employment Counselor [El consejero de empleo] en la que un joven cristiano se preparaba para viajar cuando su compañero de viaje entró en el cuarto para ver cómo le iba en los preparativos.

—¿Terminaste de empacar?—le preguntó su amigo.

—Casi—dijo el joven—.

Lo último que me falta es una guía, una lámpara, un espejo, un microscopio, un volumen de buena poesía, un par de biografías, un paquete de cartas viejas, un libro de cantos, una espada, un martillo y una colección de libros que he estado leyendo.

—¿Dónde vas a poner todas esas cosas?—preguntó de nuevo su amigo.

—Aquí mismo—replicó el joven. Buscó su Biblia y la puso en la esquina de su maleta.

Leer la Biblia hará cosas asombrosas en su diario andar con Dios.

Maxwell, J. C. (1998; 2003). Compañeros De Oración; Partners in Prayer . Thomas Nelson, Inc.

Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos. Deuteronomio 4:10

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Deuteronomio 6:6

Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. Deuteronomio 11:18

Una Gran Persona

 

Este es el Perfil de una gran Persona.

Mantiene su modo de pensar independientemente de la opinión pública.

Es tranquilo, paciente; ni grita, ni se desespera.

Piensa con claridad, habla con inteligencia, vive con sencillez.

Es del futuro, no del pasado. Siempre tiene tiempo.

 No desprecia a ningún ser humano.

Capta la impresión de los vastos silencios de la naturaleza: el cielo, el océano, el desierto.

 No siente vanidad.

Como no busca alabanza, no se le puede ofender.

Siempre tiene más de lo que cree que merece.

Está siempre dispuesto a aprender aun de los niños.

Trabaja por el placer del trabajo no por la recompensa material.

Vive cierto aislamiento espiritual a donde no llega ni la alabanza ni la censura. Sin embargo, su aislamiento no es frío: ama, sufre, piensa, comprende.

 Lo que usted tiene, dinero o posición social, no significa nada para él.

Le importa sólo lo que usted es.

 Cambia su opinión fácilmente en cuanto ve su error.

 No respeta la consistencia venerada por los espíritus pequeños.

 Respeta sólo la verdad.

 Tiene mente de adulto y corazón de niño.

Se conoce a sí mismo tal cual es y conoce a Dios.—

 “Luz y Verdad”. Lerı́n, A. 500 ilustraciones .

 No se conforme con ser una persona mas. Sea uno grande. La Grandeza no se compra se obtiene con un corazón pequeño ante Dios.

 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Genésis 12:2 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor. Mateo 20:26

¿Feliz? ¿de qué?

 

 Al inicio de mi clase de las 8:00 a.m. un lunes en la Universidad de Nevada en Las Vegas (UNLV), alegremente le pregunté a mis estudiantes cómo habían pasado su fin de semana.

Un joven me dijo que su fin de semana no había sido muy bueno. Le habían extraído su muela del juicio. El joven procedió a preguntarme por qué siempre parecía tan feliz.

Su pregunta me recordó algo que había leído en algún lado antes: “Cada mañana que nos levantamos, podemos escoger cómo queremos enfrentar la vida ese día”. Le dije al joven: “Escojo estarlo”.

“Déjeme darle un ejemplo”, continué. Los otros sesenta estudiantes en la clase dejaron su tertulia y comenzaron a escuchar nuestra conversación.

“Además de enseñar aquí en la UNLV, también lo hago en la universidad comunitaria en Henderson, a unas diecisiete millas de donde vivo, por la autopista. Un día, hace algunas semanas, conduje esas diecisiete millas hasta Henderson. Salí de la autopista y me dirigí hacia la calle de la universidad.

Sólo tenía que conducir otro cuarto de milla por esa calle para llegar a la Universidad. Pero justo entonces, se me paró el auto. Intenté darle ignición de nuevo, pero el motor no arrancó. Así que puse mis luces tintineantes, tomé mis libros y me encaminé hacia la universidad”.

“Tan pronto como llegué, llamé a la Asociación de Automovilistas de los EUA (AAA) y les pedí que me enviase una grúa. La secretaria en la oficina del director me preguntó qué había pasado. Este es mi día de suerte”, contesté sonreído.

“Su auto se descompone y ¿hoy es su día de suerte?” Ella estaba sorprendida. “¿Qué quiere decir?”

“Yo vivo a diecisiete millas de aquí”, le contesté. “Mi auto pudo haberse descompuesto en cualquier lugar de la autopista. No lo hizo. En vez de eso, se descompuso en el lugar perfecto: a la salida de la autopista, a una distancia que yo pudiera caminar hasta aquí.

Todavía puedo dictar mi clase, y he podido hacer los arreglos para que la grúa me encuentre después de clases. Si mi auto debía dañarse hoy, no pudo haber pasado de mejor manera”.

Los ojos de la secretaria se abrieron por completo y luego sonrió. Le sonreí de vuelta y me dirigí hacia el salón. Así terminó mi historia a los estudiantes de mi clase de Economía en UNLV.

Observé los sesenta rostros en el salón. A pesar de lo temprano de la hora, nadie se había dormido. De alguna manera, mi historia los había tocado. O tal vez no fue la historia en absoluto. De hecho, todo había comenzado con el comentario del estudiante de que me veía alegre.

Un sabio dijo una vez: “Quienes somos habla más alto que cualquier cosa que podamos decir”. Supongo que así debe ser.

Lee Ryan Miller, copyright 2004, extracto de su libro “Enseñando entre Palmas de Neón”

Es asunto de decidir y saber que escojer. Cuando escojemos mirar el lado bueno de la vida, siempre encontraremos una chispa encendida para sonreir e impactar a otros.

Siete días celebrarás fiesta solemne a El Señor tu Dios en el lugar que Dios escogiere; porque te habrá bendecido tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre. Deuteronomio 16:15.

Grandes cosas ha hecho El Señor con nosotros; Estaremos alegres. Salmo 126:3

No estàs en el Equipo

 

Michael Jordan quizá no sea el mejor jugador de baloncesto que haya jugado, pero incontables críticos y admiradores así lo creen. Es difícil pensar que el defensor estrella de los Chicago Bulls no fuese nunca otra coas que una persona descollante. Y, sin embargo, a Jordan lo separaron de su equipo de baloncesto del colegio cuando estaba en el segundo año.

Dijo: El día de la lista de bajas, un amigo Leroy Smith, y yo nos dirigimos al gimnasio para mirar juntos. Si tu nombre estaba en la lista, eras del equipo. El nombre de Leroy estaba, el mío no. Pasé el día entero como entumecido. Después de clases, corrí a casa, cerré la puerta de mi habitación y lloré con fuerzas. Jordan no formaba parte del equipo, pero no se rindió.

Al final de la temporada regular, reunió todo su valor para preguntarle al entrenador si no podía ir en el autobús con el equipo hasta el torneo del distrito. El entrenador estuvo de acuerdo… pero solamente si jordán llevaba los uniformes de los jugadores. ¡Eso fue lo que hizo! El verano siguiente Jordan practicó esforzadamente todos los días. El próximo año se integró al equipo de la universidad y fue a la Universidad e Carolina del Norte.

En su primer año como estudiante, su equipo ganó el campeonato de la NCAA y él se puso en marcha… un gran éxito.

Un hombre no está acabado cuando lo derrotan. Está acabado cuando se rinde.

Gálatas 6:9 Y no nos cansamos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos.

Dando a luz en el Tren

Ana Giczey, originaria del Barrio San Miguelito, en San Salvador, El Salvador, ayudó a dar a luz a una mujer en la plataforna del tren subterráneo de la ciudad de Toronto, Canadá.

El acto de solidaridad de Ana, quién emigró a Canadà en 1984 y está casada con un canadiense, se dió ante la mirada indiferente de cientos de pasajeros que la mañana de un lunes viajaban en la hora pico hacia sus lugares de trabajo.

“El tren iba llenísimo y de repente escuché a una persona gritando al fondo del vagón y me dí cuenta de que gritaba de dolor. Me bajé del tren, porque habiamos llegando a la estación de Wellesley. Cuando bajé, noté que la pareja y tres niños bajaron tambièn y era la dama que estaba gritando y al bajar cayó en la plataforma” recordó Ana.

El tren se retiró y todas las personas que se bajaron en ese mismo momento desparecieron sin prestar atención a la mujer.

Ana sigue narrando lo sucedido: ” Yo nunca me había enfrentado a una situación así, pero al ver lo que pasaba, ayudé a la señora a quitarse el pantalón. Allí la bebè, terminó de salir porque, en verdad, la niña nació en el momento en que ella se bajó del tren y la cabeza y parte de la pierna habían quedado dentro de su pantalón”.

Una vez la niña estuvo en los brazos de su madre, la salvadoreña corrió a un telefóno público y llamó a emergencias 911. Los del 911 le dijeron que debía buscar una cinta de zapatos para amarrar el cordón umbilical de la bebé, de no hacerlo esta podía morir. Cuando el próximo tren llegó, Ana gritó a los pasajeros pidiendo le regalaran un cordón de zapatos, pero muchos indiferentes ni la miraron, hasta que al fín un caballero se quitó su cordón y la bebé se salvó, en unos minutos llegaron los paramédicos.

La acción de esta salvadoreña de 41 años no pasó inadvertida, ya que los medios de comunicación canadiense destacaron su humildad y heroísmo, al tiempo que enfatizaron la falta de sensibilidad y colaboración del resto de pasajeros del tren.

Tomado de la Prensa Gráfica. El Salvador. Febrero 16 2009

No perdamos nunca la sensibilidad. Rescatemos el volver a ser humano. No le demos la espalda al necesitado. Jesús nos dió ejemplo de ello.

Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión,
y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó.
Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al mesonero, y dijo: “Cuídalo, y todo lo demás que gastes, cuando yo regrese te lo pagaré” .
¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores?
Y él dijo: El que tuvo misericordia de él. Y Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo. Lucas 10:33-37

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