Chris Chandler de Los Halcones de Atlanta

14 abril 2010

La batalla por asumir la responsabilidad se libra dentro de uno. Y rara vez se gana gracias al talento, inteligencia u oportunidades. Demanda voluntad.

Es por esto que Stewart B. Johnson declaró: «Nuestra misión en la vida no es ir delante de los demás, sino ir delante de nosotros mismos, romper nuestra propia marca, dejar atrás nuestro ayer por nuestro hoy».

Es posible saber cuándo las personas desarrollan un carácter firme, aceptan la responsabilidad por ellos mismos y empiezan a aprender de sus fracasos. Se ve en su manera de actuar. Por ejemplo, yo vi. eso en Chris Chandler de los Halcones de Atlanta después que me mudé a Georgia.

Chandler es un jugador que tenía un historial de andar deambulando de equipo en equipo. Antes de ser contratado en Atlanta, había jugado con cinco equipos en nueve años, y nunca se había destacado. Pero las cosas empezaron a cambiar para él cuando estaba en Phoenix. Allí fue donde conoció a Jerry Rhome.

«Me encontraba en un punto en que ya nada me importaba», dice Chandler acerca de esa parte de su carrera. Su relación con la liga afectaba su disposición de asumir toda la responsabilidad por su falta de éxito. «Yo creía que la NFL (Liga Nacional de Fútbol estadounidense) estaba totalmente politizada y yo estaba dispuesto a abandonarlo todo. Jerry me reinsertó en una actitud de competitividad y me enseñó a jugar. Hizo que de nuevo todo fuera divertido».

¿Qué fue lo que hizo Rhome? Le dijo a Chandler la verdad. «Le dije después de la temporada que él tenía muchas habilidades, pero que era inmanejable. Y me ofrecí a trabajar con él.

Al principio, Chandler se resistió. Él esperaba que los demás se ajustaran a su estilo y habilidad. Pero cambió de parecer y aceptó la oferta de Rhome. Con ayuda, trabajo duro, y una nueva decisión de cambiar él en lugar de esperar que los demás cambiaran, Chandler ha llegado a ser uno de los mejores jugadores de la NFL.

En 1999 llevó a su equipo al «Super Bowl» de ese año.

Jeff Shultz. El Precio del éxito. Atlanta Journal Constitution. 6 de Enero 1994.

Gracias a Dios por aquellos que ven en nosotros el potencial y también ven nuestras debilidades y están listos a trabajar al lado nuestro. Ellos son como un Bernabè para invertirse en nuestras vidas. No ignores o menosprecies a quien está listo a ayudarte para que seas cada día mejor.

Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.
Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús. Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía. Hechos 9:26,28.


Éxito?

14 abril 2010

Toda la vida nos han dicho que necesitamos trabajar hacia algo. Ya sean buenas calificaciones o una carrera, nuestra meta siempre ha sido lograrlas y, mientras crecíamos, nos hemos preparado para perseguir el sueño. ¡Seamos honestos! Ninguna madre jamás dijo: “Querido, quiero que desperdicies tu vida observando a la hierba crecer”.

Crecí queriendo el éxito tanto como cualquiera y pensé que sabía qué significaba el término. Ahora me doy cuenta de que no tenía ni idea de lo que significaba el éxito.

Hemos definido el éxito por los empleos que tenemos, el dinero que hacemos y más aún, las cosas que poseemos nos han definido en algún momento de nuestras vidas. Todavía sigo persiguiendo el sueño pero de una manera diferente.

El éxito para mí no es lo que hago… es lo que dejo atrás.

Quiero estar firme por algo y hacer la diferencia cuando cuenta. Me doy cuenta de que el crecimiento personal no trata de mí mismo.

Soy una esposa y madre y me doy cuenta de que crezco cada día de las maneras más pequeñas. Observo a mi hija, ese milagro extraordinario con el que fui bendecida, y me viene la claridad como una bofetada al rostro. Ya no trapeo la casa pensando que soy inútil para el mundo porque no tengo un empleo que hace mucho dinero. Estoy haciendo lo que cada mamá desearía hacer: ¡ser una participante activa en la vida de mi hija! Entré en esta situación ciegamente pero no estoy ciega al respecto. Me recuerdo que soy bendecida cada día. Para mí eso es éxito.

Miro a mi esposo, cuando no me ve, y me sorprende cuánto lo amo. Nunca ha pasado un día en el que no haya aprendido algo de él. Sé que he hallado a mi alma gemela ¡y que nunca estaré sola de nuevo! Para mí, eso es éxito.

Éxito es hacer lo que uno ama hacer más. Éxito es crecimiento personal. Éxito es saber que uno no está solo en el mundo; es tener una familia amorosa y amigos. Éxito es salud, es poder hacer las cosas sencillas de la vida como ser feliz, caminar, respirar…

Sé que todavía no he acabado de aprender a ser exitosa. Mientras crezco, mi definición del éxito crecerá conmigo y está dentro de mi control definir el éxito. El éxito está en saber que no tengo que seguir los pasos de algún otro.

La vida es mi lección y soy su más humilde estudiante.

S. Jurczak, 2006: un reflejo de mi vida y su travesía
La pregunta que sirve por título al pensamiento de hoy está en los corazones de millones de personas que, desilusionadas tras perseguir espejismos por todos lados, están comenzando a detenerse y pensar. Y es que nuestra sociedad nos desafía a abrazar modelos del éxito que implican el romper con toda esperanza de ser felices, de disfrutar la vida que Dios nos ha concedido (si bien de manera breve) de este lado del cielo.

La ama de casa que escribió la reflexión de hoy merece un “¡amén!” por atreverse a expresar lo que muchas sienten por dentro pero no han podido exteriorizar. Ojalá que más de nosotros estuviésemos dispuestos a valorar la contribución de miles de mujeres que han dejado de lado carreras prometedores por darse a sí mismas como madres y esposas… sin remordimientos sino con alegría. Y en esa felicitación también incluímos a las muchas miles de mujeres que, teniendo que participar de la fuerza laboral, nunca han renunciado a sus roles de madres y esposas sino que, a costa del sacrificio personal y la ayuda de Dios, han sabido serlo. Un “hurra” por cada una de ellas y por cada uno que las valore. Adelante y que el Señor les continúe bendiciendo.

Ella se ciñe de fuerza, y fortalece sus brazos.Nota que su ganancia es buena, no se apaga de noche su lámpara. Extiende sus manos a la rueca, y sus manos toman el huso. Extiende su mano al pobre, y alarga sus manos al necesitado. No tiene temor de la nieve por los de su casa, porque todos los de su casa llevan ropa escarlata. Se hace mantos para sí; su ropa es de lino fino y de púrpura. Proverbios 31:17-22.


LLegar a la Meta

14 abril 2010

Una ó varias metas personales son nuestras: son lo que queremos para nosotros y no lo que los demás quieren para nosotros. Creamos en nosotros mismos: podemos lograr cualquier cosa. Veamos lo que Jacquie nos quiere decir:

La clave para ser feliz es respetar nuestro deseo de mejorar nuestra vida por nuestras propias escogencias aunque, y especialmente si, los demás las ridiculizan. No permitamos que la ignorancia o la vista corta de los demás redirijan las metas de nuestra vida.

Todos tenemos nuestro propio camino a seguir… nuestro propio mapa para el futuro. La clave es comprender que todos somos diferentes y respetar sus metas tanto como las nuestras.

No aceptemos conductas que atenten contra nuestras creencias o deseos y no aceptemos conductas de amigos, familiares o cónyuges que no aceptaríamos de un extraño.

Seamos fieles a nosotros mismos. Parémonos firmes y no pospongamos nuestros sueños o deseos para agradar a algún otro en base a su idea sobre lo que debería ser…

Jacqueline Mendez, copyright 2006
Dios es Dios de metas y te da la oportunidad de fijar metas y lograrlas. Cada meta lograda es una oportunidad para alabar a Dios. Preparate y fija tu próxima meta.

No que ya lo haya alcanzado o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús.
Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Filipenses 3:12-14.


Contradicciones

14 abril 2010

Hace algún tiempo escuché una de las frases más contradictorias que jamás haya oído. Mientras estaba en un café, leyendo y preparando los últimos detalles para mi ponencia en una convención, la letra de una canción pegadiza captó mi atención.

“Turf”, conjunto musical argentino de creciente fama, coreaba: “para saber lo que es amar hay que perder la libertad, y para mí eso no se llama amor…”.

¿Eh? ¿Cómo? ¿Escuché bien? Juego de palabras; análisis semántico; interpretación libre… llámelo como usted desee. Pero para mí se trata, ni más ni menos, que de una total, deliberada y consciente contradicción.

Es que en todos los ámbitos ocurre algo similar:

Sabemos que la honestidad es el camino, pero muchas veces optamos por permitirnos “pequeñas” concesiones… (que en el fondo son “pequeñas corrupciones).

Conocemos el valor de invertir tiempo en nuestras familias, pero estamos “tan atareados” que utilizamos nuestras casas como si fueran meros “hoteles” de paso…

Entendemos que para alcanzar grandes objetivos hay que sacrificarse, pero en incontables ocasiones preferimos el hedonismo, alcanzando sólo “placeres” inmediatos…

Comprendemos que el amor es una decisión, pero vez tras vez lo disfrazamos de pasiones y sentimientos volátiles, accediendo a satisfacciones pasajeras sin llegar a disfrutar el gozo que produce la fidelidad y la entrega permanente…

En fin, por lo general sabemos qué es lo mejor para nuestras vidas, pero de manera muy frecuente nos contentamos con “jugar a la existencia”, postergando nuestros sueños, transando nuestras ilusiones y frustrando nuestros destinos.

Hoy quiero captar su atención y animarlo a que dedique este fin de semana para examinar su vida, reafirmar sus valores y reestructurar el orden de sus prioridades. o basta con saber qué es lo mejor para usted… hace falta ir más allá y tomar decisiones que dirijan sus pasos hacia el éxito que tanto anhela. i sabemos… ¡debemos ponernos manos a la obra!
“Todo esfuerzo vale la pena, pero quien habla y no actúa acaba en la pobreza. La riqueza del sabio es su sabiduría, la pobreza del tonto es su estupidez” (Proverbios 14:23-24, TLA


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