
Re-Post: No le hagas cosquillas al Tigre
24 enero 2012En lo personal ocasionalmente asisto a reuniones de trabajo en donde hay cosas que antes me seducían y controlaban a su antojo. Y si te soy sincero, han perdido ese peso de atracción hacia mí, y puedo tranquilamente cumplir con el compromiso laboral disfrutando de una buena comida y un ameno dialogo conmigo mismo, ilustrando como sería bien aprovechado ese tiempo de no estar ahí. -Ya vámonos a leer o a escribir, – Aguanta poquito, ya casi se van los jefes-
Y al tener estos diálogos internos, no puedo evitar incomodarme por lo grotesco que es la diversión para el mundo, las palabras que escucho pronunciar por personas del sexo femenino me confirman que indudablemente en sus vidas hay falta de delicadeza, y laspalabras que escucho pronunciar por personas del sexo masculino me hacen valorar que ya he sido redimido y al espíritu santo he recibido. El Señor es bueno, y tarde que temprano me permite retirarme e irme a hacer lo que me conviene.
Esa libertad y fortaleza que me da hoy el espíritu santo de resistir a la tentación e incomodarme cuando estoy cerca de lo que no me conviene, no la obtuve de la noche a la mañana. Al principio de mi conversión mi consejero me dijo lo siguiente “Sí le haces cosquillas al tigre, te puede rasguñar, así que si no quieres volver a tu prisión, ciérrale la jaula al tigre” Y así le hice, le comencé a cerrar la jaula al tigre.
Mis antiguos camaradas de borracheras me llamaban para invitarme cada semana a la fiesta del año, a la mejor noche de rumba, a conocer a las chicas más cariñosas, a probar la nueva cerveza de litro, a probar la nueva droga, y todo ello hacia temblar a mi alma; más sin embargo decidía cerrarle la jaula altigre y honrar al que me había salvado. Por mi seguridad y la de mi salvación opté por no contestar más las llamadas de los que querían compartir conmigo su esclavitud.
Poco a poco el espíritu de Dios comenzó a crecer en mí y conforme me alejaba del tigre; aumentaba mi vida.
Hoy en día mis verdaderos amigos me invitan a la mejor fiesta de la semana (Los domingos en el templo), a la mejor noche de rumba (El espíritu santo ministrando en el grupo de jóvenes), a conocer a las chicas temerosas (Cariñosas solo con su Señor) , a beber de ríos de agua vida (Indudablemente más que un litro) y día a día probar de la droga más adictiva (Jesucristo, qué nunca habrá suficiente dosis) y todo ésto no solo a mi alma sino a mi espíritu hacen vibrar.
Sí tienes poco de convertido, aléjate de todo lo que te vuelva cautivo. Si tienes poco de convertido no le hagas cosquillas al tigre, que te puede rasguñar, Y TAL VEZ NO VUELVAS A CONTARLO.
Si tienes poco en el camino de Cristiano, júntate con el hermano; qué es lo que conviene.
Si tienes poco en libertad, ¿Por qué arriesgarte a volver a tu cautividad?
Yo te invito a realmente valorar tu libertad, ya sea que eres recién convertido o con años ya de hermano; a que le cierres la jaula altigre que te solía arañar.
¿Acaso no te ha rasguñado lo suficiente?
Bueno
23 enero 2012
Es bueno saber que hay hombres de ciencia, pero es mejor que seamos hombres y mujeres de conciencia.
Es bueno saber lo que tenemos que hacer, pero es mejor hacer lo que debemos hacer.
Es bueno hacer planes y fijarse un propósito, pero es mejor llevarlos a cabo
Es bueno desear el éxito pero es mejor realizar las cosas necesarias para lograrlo
Es bueno hacer promesas, pero es mejor cumplirlas
Es bueno tener dignidad, pero es mejor no pisar la de otros
Es bueno tenerlo todo, pero es mejor compartir con el que no tiene nada
Es bueno saberse amado y comprendido, pero es mejor amar y comprender
Es bueno procurar no fracasar, pero es mejor ayudar al fracasado
Es bueno buscar la verdad, pero es mejor hablar siempre con ella o él
Es bueno tener fe, pero es mejor sembrarla en los que aún no conocen a Dios
¡Pero hazlo ya porque el tiempo pasa!
Salmos 34:8
Gustad, y ved que Dios es bueno; Dichoso el hombre que confía en él.
Salmos 25:8
Bueno y recto es Dios; Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino
Salmos 86:5
Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
Miqueas 6:8
Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.
Acusado
23 enero 2012Cuenta una antigua leyenda, que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona muy influyente del reino, y por eso, desde el primer momento se procuró un “chivo expiatorio”, para encubrir al culpable.
El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas esperanzas de escapar al terrible veredicto: ¡La horca! El juez, también comprado, cuidó no obstante, de dar todo el aspecto de un juicio justo, por ello dijo al acusado: “Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor, vamos a dejar en manos de él tu destino: Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras ‘culpable’ e ‘inocente’.
Tú escogerás y será la mano de Dios la que decida tu destino”. Por supuesto, el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: ‘CULPABLE’. Y la pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.
El juez ordenó al hombre tomar uno de los papeles doblados. Este respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados, y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa, tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca, lo tragó rápidamente.
Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon… “pero, ¿qué hizo…?, ¿y ahora…?, ¿cómo vamos a saber el veredicto…?” “Es muy sencillo, respondió el hombre… es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué”. Con un gran coraje disimulado, tuvieron que liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo…
Por más difícil que se nos presente una situación, nunca dejemos de buscar la salida, ni de luchar hasta el último momento. Muchas veces creemos que los problemas no tienen solución y nos resignamos a perder y no luchar, olvidando aquellas palabras que dicen: “Lo que es imposible para el ser humano, es posible para Dios” (Lucas 18:27).
Marcos 9:23
Jesús dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
La puerta
23 enero 2012
En una tierra en guerra, había un rey que causaba espanto. Siempre que hacía prisioneros, no los mataba, los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado y una inmensa puerta de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre. En esta sala el rey les hacía formar un círculo y les decía entonces… “Ustedes pueden elegir entre morir atravesados por las flechas de mis arqueros o pasar por esa puerta misteriosa”.
Todos elegían ser muertos por los arqueros. Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo sirvió al rey se dirigió al soberano y le dijo:
–”Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?”
Y le responde el rey:
–”Dime soldado”.
–”¿Qué había detrás de la horrorosa puerta?”.
–”Ve y mira tú mismo”, respondió el rey.
El soldado entonces, abrió temerosamente la puerta y, a medida que lo hacía, rayos de sol entraron y aclararon el ambiente… y, finalmente, descubrió sorprendido que la puerta se abrió sobre un camino que conducía a la libertad.
El soldado admirado sólo miro a su rey que le decía:
–”Yo daba a ellos la elección, pero preferían morir que ariesgasrse a abrir esta puerta”.
¿Cuántas puertas dejamos de abrir por temor?.
¿Cuántas veces perdemos la libertad y morimos por dentro, solamente por sentir miedo de abrir la puerta de nuestros sueños o nuestras metas?
Juan 10:9
“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”
Apocalipsis 3:8
“Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.”
La herida que Nunca Sanó
19 enero 2012
La tropa avanzaba paso a paso. La selva estaba espesa y húmeda, el suelo, lleno de barro y el peligro acechaba en cada metro del sendero.
En eso Lewis B. Puller, teniente del ejército estadounidense que peleaba en Vietnam, pisó una trampa explosiva. Para todo soldado que hablaba inglés, era literalmente una “trampa caza-bobos”. La explosión no lo mató, pero le mutiló las dos piernas y parte de las manos.
Librado de la muerte, Lewie Puller regresó a su país, estudió derecho a fin de convertirse en abogado, se casó y tuvo hijos y hasta escribió un libro titulado Hijo Afortunado que le ganó un premio. Pero su vida nunca dejó de arrastrar el dolor de la guerra. Un día, no aguantando más su pena, se suicidó. La revista Time publicó su obituario y le puso por título: “La herida que nunca sanó”
Las guerras de este mundo siguen cobrando sus víctimas, aún después de pasados muchos años. El Teniente Puller, hijo del General Puller, el hombre más condecorado de la marina estadounidense, parecía ser un triunfador. Se sobrepuso a la pérdida de sus piernas. Vivió veintiséis años con su esposa. Y escribió, con éxito , su autobiografía. pero la Psicosis de la guerra lo tenía marcado.
Puller se sumergió en el alcohol. Eso provocó problemas en su matrimonio, acelerando la separación de su esposa. La herida psicológica de Vietnam, que nunca sanó, terminó destruyéndolo.
Hay heridas del alma peores que las del cuerpo. Muchos hombres lisiados de gravedad han podido sobrevivir, recuperarse y hasta ser felices. Pero Puller cayó víctima de otra herida. Allá en el fondo de su alma hubo siempre una úlcera, una llaga abierta que continuamente preguntaba: ¿Por qué tuvo que pasarme a mí?
Buscó alivio en el alcohol, pero éste también es una “trampa caza-bobos” tan destructiva como aquella otra que le mutiló las piernas en plena selva.
Nos gustaría poder dar a conocer otros detalles agradables respecto a este hombre y darle a su biografía un final feliz. Pero la realidad suele a veces ser cruel. No hay consuelo en el alcohol. No hay salvación en las drogas. No hay fuerza vital verdadera en la erudición ni en la literatura. Lo único que puede sanar las heridas del alma es una experiencia espiritual.
Jesucristo es quien consuela a los afligidos, levanta a los caídos, anima a los deprimidos y libera a los cautivos. Sólo Cristo salva, restaura, redime y transforma. Vengan a mí, nos dice a todos. Aceptemos su invitación.
Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sion, de la que nadie se acuerda. Jeremías 30:17
He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad. Jeremías 33:6
Escrito por Cristian0.- 



