El Hombre.

30 Septiembre 2009

reflexión“El hombre casi siempre vive como si nunca fuese a morir, y casi siempre muere como si nunca hubiese vivido”


Flores en tu jardín

20 Diciembre 2009

Una joven pareja se mudó a otra ciudad, lejos de la familia y los amigos. Llegó la mudanza, la pareja desempacó sus pertenencias y el marido empezó a trabajar a la semana siguiente. Todos los días al llegar a su casa, su esposa lo recibía en la puerta con una nueva queja.

- “Aquí hace mucho calor”.

- “Los vecinos no son amigables”.

- “La casa es muy chica”.

- “Los niños me están volviendo loca”.

Y cada tarde, su esposo la abrazaba mientras escuchaba sus comentarios negativos. Lo siento, le decía, “¿qué puedo hacer para ayudarte?”

Su esposa se calmaba y se secaba las lágrimas, pero empezaba con lo mismo al día siguiente.

Una tarde, su marido llegó a su casa con una hermosa planta con flores. Encontró un sitio apropiado en el jardín y la plantó. “Querida, le dijo, cada vez que te sientas triste, sal al jardín. Imagina que eres esa plantita, y mira como crece en tu jardín”.

Cada semana traía a casa un árbol nuevo, o rosales, o plantas y las plantaba en el jardín. Su esposa cortó algunas flores y se las llevó a una vecina. Cada mañana regaba el jardín y observaba el crecimiento de las plantas.

También creció la amistad con otras mujeres de la cuadra y le pidieron consejo con sus jardines. Muy pronto, también le estaban pidiendo consejo espiritual.

Al finalizar el año siguiente, el jardín de esta pareja se parecía a los jardines que aparecen en la revista Buen Hogar.

¿Un detalle tan pequeño puede hacen un cámbio tan grande?

Claro, pues todo está en tu mente dispuesta.


Pelota de Golf

20 Diciembre 2009

Tan pronto como el primer rayo de sol apareció en el horizonte, Jerry cerró su maletero con un golpe y puso los pies en el campo, armado hasta los dientes con clubes y su marcador. El rocío brillaba en cada brizna de hierba. Por sí solo, Jerry enderezó sus hombros y realizó el saque.

Vio como su primer tiro caía a 15 centímetros dentro de la concavidad, se inclinó, tomó su bolsa y dio un paseo por el sendero: era el único jugador a la vista. Seleccionó su palo favorito, se acercó a la bola, dio un vistazo a la clavija, movió la punta de su nuevo zapato de color marrón y blanco y empujó suavemente el diminuto orbe a unos cuantos centímetros de la concavidad. Dos golpes más tarde, hizo par.

En la próxima salida, envió un tiro hasta el interior del bosque. “Practica tu tiro”, se dijo a sí mismo, y lo intentó de nuevo.

Cuando la madrugada se convirtió en día, Jerry terminó su ronda. En la mayoría de los hoyos, su mágico dedo del pie trasladaba la pelota un milímetro a la izquierda o a la derecha para evitar una raíz o un tronco de arbol desfavorable. Eufórico, calculó su puntuación final: siete sobre par, la mejor del año. “¡No veo la hora de contárselo a mis amigos!”, pensó mientras regresaba. “¡Qué manera de empezar el domingo!”

A excepción de un problema. Hizo trampa.

Aunque nadie fue testigo de una sola trasgresión, ni nunca nadie podría averiguarlo, Jerry había movido la pelota de golf y él, al menos, sí lo sabía.

¿Cuándo se puso tan de moda llenar el tanque sin pagar o tomar dos ensaladas con un solo billete de buffet? ¿Por qué consideramos que es deportivo dar con un palo al Tío Sam, comer algunas uvas furtivamente antes de que el tendero las pese o estacionar durante un par de minutos en el espacio reservado para discapacitados mientras “corremos a comprar un billete de lotería instantánea”?

Hace tres o cuatro meses, le prometí a mi hijo una galleta, mientras hacía las compras. La extraje de la sección de recién horneados, se la entregué a Linus y seguí con la tarea de llenar el carrito.

Cuando ya había cargado las bolsas en el auto, lo recordé. “Me olvidé de la galleta.” Puse a Linus sobre mis hombros, volvimos a la tienda y esperamos nuestro turno en la fila.

“Este jovencito se comió una galleta con chispas de chocolate y olvidamos decírselo al salir,” confesé.”¿Cuánto debemos?” Asustado, el cajero me miró como si yo fuera un alienígena. Le tomó un momento recuperarse antes de aceptar nuestro dinero. ¡Qué triste!

Cada vez que “nos aprovechamos” de alguien, ponemos un trozo de nosotros mismos tras las rejas. Cada infracción, no importa cuán minúscula, nos priva de la verdadera libertad, del derecho a llevar la cabeza alta, de abrir nuestro corazón, de nuestra dignidad intachable. Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que ningún centavo ahorrado, ninguna comodidad, ninguna actitud de evitar conflictos o mirar hacia otro lado valdrán la pena como para comprometer mi ética o poner en peligro la tranquila sensación de nobleza que siempre proviene de “hacer lo correcto.”

La próxima vez que el estacionamiento esté lleno, siéntate un rato en el auto y escucha una canción antes de acaparar ese lugar con una silla de ruedas en una señal azul. Conviértelo en una metáfora de como eliges vivir.

Todos nos enfrentamos a tomar decisiones todos los días, muchas de ellas imperceptibles para los demás. En estos momentos solitarios de toma de decisiones, pregúntate:

“¿Realmente deseo mover la pelota de golf?”


Camisa Blanca

20 Diciembre 2009

Pedro de 8 años, entró en su casa, después de clase, pisoteando fuerte. Su padre, que se dirigía al fondo, al verlo entrar, lo llamó para una hablar. Paco lo acompañó desconfiado.

Antes que su padre hablara algo, Pedro dijo irritado:
- Padre, estoy con muchísima rabia. Joaquín no podría haberme hecho lo que hizo. Su padre, un hombre sencillo pero sabio, escuchaba a su hijo mientras ese seguía con su reclamo.

- Joaquín me humilló delante de mis amigos. ¡Me gustaría que le pasase algo malo!

El padre escuchó todo callado mientras caminaba buscando una bolsa de carbón. Llevó la bolsa hasta el fondo y le dijo a Pedro:

- Hijo, quiero hacerte una propuesta. Imaginemos que aquella camisa blanca que está en el tendal es tu amigo Joaquín y que cada trozo de carbón es un pensamiento malo que tu le envías. Quiero que tires todo ese carbón en la camisa, hasta el último trozo y dentro un rato vuelvo para ver como quedó.

Al niño le pareció un divertido juego, la camisa estaba colgada lejos y pocos trozos acertaban al blanco. El padre que miraba todo, le preguntó:

- Hijo, ¿como estás ahora?
- Estoy cansado, pero feliz porque acerté muchos trozos de carbón en la camisa.

El padre miró a su hijo, que no entendía la razón de aquél juego, y dijo:

- Ven, quiero que veas una cosa.

El hijo fue hasta el cuarto y se miró en un gran espejo. ¡Que susto! Pedro solo conseguía ver sus dientes y ojos. Su padre, entonces, le dijo:

- Viste que la camisa casi no se ensució…. pero fíjate en ti mismo. Las cosas malas que deseamos a los otros son como lo que te pasó a ti.

Aunque consigamos perturbar la vida de alguien con nuestros pensamientos, los residuos de esos se quedan siempre en nosotros mismos


Cambia Oro por Hierro

18 Diciembre 2009

Con sus arcas nacionales agotadas debido a las costosas guerras el rey Federico Guillermo III de Prusia encontró a su nación, al intentar reconstruirla, seriamente escasa de fondos. Rehusó capitular con sus enemigos y no podía enfrentarse con la frustración de su pueblo.

Después de pensarlo profundamente, pidió a las mujeres de Prusia que trajesen su oro y plata para ser fundidos y utilizados en reemplazo de las cosas que tan desesperadamente necesitaba la nación. Al traer cada mujer sus joyas, se le daba un “adorno” de bronce o hierro como símbolo de gratitud del rey. En el adorno estaba grabado: “Di oro por hierro, 1813″

La respuesta fue abrumadora. ¡Las mujeres llegaron a valorar más los regalos del rey que sus antiguas alhajas! Estos adornos eran la prueba de que se habían sacrificado por su rey. Es más se volvió altamente fuera de moda usar alhajas en Prusia a los comienzos del siglo diecinueve, pero muy de moda usar una cruz de hierro. De allí nació la “Orden de la Cruz de Hierro“.

El significado de la vida no yace en la posesión de cosas, ¡sino más bien de cómo usar esas cosas para dar a la vida su verdadero significado!


Abrazo de Oso

18 Diciembre 2009

En  su corazón de Padre, reinaba la alegría y los sentimientos de amor que brotaban a raudales dentro de su ser.  Un buen día, le dieron ganas de entrar en contacto con la naturaleza, pues a partir del nacimiento de su bebé todo lo veía hermoso y aún el ruido de una hoja al caer, le sonaba a notas musicales.

Así fue que decidió ir a un bosque; quería oír el canto de los pájaros y disfrutar de la naturaleza. Caminaba plácidamente respirando la humedad que hay en estos lugares, cuando de repente vio posada en una rama a un águila, el cual desde el primer instante lo sorprendió por la belleza de su plumaje.

El águila también había tenido la alegría de recibir a sus polluelos y tenía como meta llegar hasta el río más cercano, capturar un pez y llevarlo a su nido como alimento; pues tenía la gran responsabilidad de criar y formar a sus aguiluchos, y enseñarles a enfrentar los retos que la vida ofrece, era su único objetivo.

El águila al notar la presencia de Alberto lo miró fijamente y le preguntó:
-    ¿A dónde te diriges buen hombre? , veo en tus ojos la alegría.

Alberto le contestó:
-    Es que ha nacido mi hijo y he venido al bosque a disfrutar, pero me siento un poco confundido.

El águila insistió:
-    Oye, ¿y qué piensas hacer con tu hijo?

Alberto le contestó:
-    Ah, pues ahora y desde ahora, siempre lo voy a proteger, le daré de comer y jamás permitiré que pase frío.  Yo me encargaré de que tenga todo lo que necesite, y día con día yo seré quien lo cubra de las inclemencias del tiempo; lo defenderé de los enemigos que pueda tener y nunca dejaré que pase situaciones difíciles.  No permitiré que mi hijo pase necesidades como yo las pasé, nunca dejaré que eso suceda, porque para eso estoy aquí, para que él nunca se esfuerce por nada.

Y para finalizar agregó:
-    Yo como su Padre, seré fuerte como un oso, y con la potencia de mis brazos lo rodearé, lo abrazaré y nunca dejaré que nada ni nadie lo perturbe.

El águila no salía de su asombro, atónita lo escuchaba y no daba crédito a lo que había oído.

Entonces, respirando muy hondo y sacudiendo su enorme plumaje, lo miró fijamente y le dijo:
-    Escúchame bien buen hombre.  Cuando recibí el mandato de la naturaleza para empollar a mis hijos, también recibí el mandato de construir mi nido.  Un nido confortable, seguro, a buen resguardo de los depredadores, pero también le he puesto ramas con muchas espinas ¿y sabes por qué?, porque aún cuando estas espinas están cubiertas por plumas, algún día, cuando mis polluelos hayan emplumado y sean fuertes para volar, haré desaparecer todo este confort, y ellos ya no podrán habitar sobre las espinas, eso les obligará a construir su propio nido.  Todo el valle será para ellos, siempre y cuando realicen su propio esfuerzo y aspiración para conquistarlo, con todo y sus montañas, sus ríos llenos de peces y praderas llenas de conejos.

-    Si yo los abrazara como un oso, reprimiría sus aspiraciones y deseos de ser ellos mismos, destruiría irremediablemente su individualidad y haría de ellos individuos indolentes, sin ánimo de luchar, ni alegría de vivir.  Tarde que temprano lloraría mi error, pues ver a mis aguiluchos convertidos en ridículos representantes de su especie me llenaría de remordimiento y gran vergüenza, pues tendría que cosechar la impertinencia de mis actos, viendo a mi decencia imposibilitada para tener sus propios triunfos, fracasos y errores, porque yo quise resolver todos sus problemas.

-    Yo, amigo mío, dijo el águila, podría jurarte que después de Dios, he de amar a mis hijos por sobre todas las cosas, pero también he de prometer que nunca seré su cómplice en la superficialidad de su inmadurez, he de entender su juventud, pero no participaré de sus excesos, me he de esmerar en conocer sus cualidades, pero también sus defectos y nunca permitiré que abusen de mí en aras de este amor que les profeso.

El águila calló y Alberto no supo qué decir, pues seguía confundido, y mientras entraba en una profunda reflexión, ésta, con gran majestuosidad levantó el vuelo y se perdió en el horizonte.  Alberto empezó a caminar mientras miraba fijamente el follaje seco disperso en el suelo, sólo pensaba en lo equivocado que estaba y el terrible error que iba a cometer al darle a su hijo el abrazo del oso.   Reconfortado, siguió caminando.  Sólo pensaba en llegar a casa, con amor abrazar a su bebé, pensando que abrazarlo sólo sería por segundos, ya que el pequeño empezaba a tener la necesidad de su propia libertad para mover piernas y brazos, sin que ningún oso protector se lo impidiera.

A partir de ese día Alberto empezó a prepararse para ser el mejor de los Padres.

Autor Desconocido


Verdadero Amor

23 Noviembre 2009

 

Un hombre de cierta edad vino a la clínica donde yo trabajo para hacerse curar una herida en la mano. Tenía bastante prisa, y mientras se curaba le pregunté qué era eso tan urgente que tenía que hacer.

Me dijo que tenía que ir a una residencia de ancianos para desayunar con su mujer que vivía allí . Me contó que llevaba algún tiempo en ese lugar y que tenía un Alzheimer muy avanzado.

Mientras acababa de vendar la herida, le pregunté si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana.

-No, me dijo. Ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce.

Entonces le pregunté extrañado.

-Y si ya no sabe quién es usted,¿por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas?

Me sonrió y dándome una palmadita en la mano me dijo: -”Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella”.

Tuve que contenerme las lágrimas mientras salía y pensé: -”Esa es la clase de amor que quiero para mi vida. El verdadero amor no se reduce a lo físico ni a lo romántico. El verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya no es… “


Estás distraído

18 Noviembre 2009

A veces estamos tan encerrados en nosotros mismos, somos tan egoistas, que no nos damos cuenta que de verdad sólo estmos distrídos.


Sé Fuerte

17 Noviembre 2009

Dedicado a Pedro (Mi Ex-Alumno) su pareja y su bebé

 

Resiste.-


La Ambición

17 Noviembre 2009

El ser humano mientras más genera, mucho más es lo que quiere.


¿Soldado o Angel?

17 Noviembre 2009

Esta es una historia de familia que me contó mi padre acerca de su madre, mi abuela. En 1949 mi padre acaba de regresar de la guerra. En todas las autopistas estodounidenses se veían soldados en uniforme que buscaban transporte para llegar a casa, como era cotumbre en aquella época.

Tristemente la emoción del encuentro con su familia pronto se vio ensombrecida. Mi abuela enfermó gravemente y tuvo que ser hospitalizada. Eran sus riñones y los médicos le dijerona mi padre que necesitaba una transfusión de sangre de inmediato; de lo contrario, no pasaría de aquella noche. El problema era que su tipo de sangre era AB-, un tipo de sangre muy poco común incluso hoy día, pero aún más difícil de encontrar porque en esa epoca no había bancos de sangre ni vuelos para enviarla. Se examinó a todos los miembros de la familia, pero ninguno tenía el tipo requerido. Los médicos no daban ninguna esperanza; mi abuela se moría.

Bañado en lágrimas, mi padre salió del hospital para ir en busqueda de la familia, para que todos tuvieran la oportunidad de despedirse de la abuela cuando conducía por la autopista, se cruzó con un soldado en uniforme que pedía transporte para llegar a casa. Profundamente triste, mi padre no sentía en aquel momento el deseo de hacer una buena obra. Sin embargo, fue casi como si algo ajeno a él lo obligara, se detuvo y aguardó mientras el extraño subía a l auto.

Mi padre estaba demasiado perturbado para preguntarle su nombre, pero el soldado advirtió de inmediato las lágrimas de mi padre y averiguó el motivo. Mi padre le contó a aquel completo extraño que su madre estaba muriendo en ese momento en el hospital porque había sido imposible encontrar su tipo de sangre, AB-, y que , de no encontrarlo antes de la noche, seguramente moriría.

Hubo un gran silencio en el auto. Luego el soldado no identificado le extendió
la mano a mi padre, con la palmahacia arriba. En la palma de su mano estaba la identificación que llevaba alrededor del cuello. El tipo de sangre indicado para ella era AB-. El soldado le dijo a mi padre que regresaran de inmediato al hospital.

Mi abuela vivió hasta 1996 cuarenta y siete años más, y hasta la fecha nadie en la familia conoce el nombre del soldado. Pero mi padre se pregunta a menudo:

¿Fue realmente un soldado, o un ángel en uniforme?